Pues ya me he recuperado de la "exprimida"

, un día después voy a contar un poquillo cómo fue la mañana de donación en Madrid.
Nos juntamos unos cuantos compañeros: unos foreros, otros no; unos sindicalistas, otros no; unos asociados de VigiaS, otros no; pero todos vigilantes, sin excepción alguna, que queríamos contribuir al acto de donación y significarnos como colectivo en defensa de nuestras reivindicaciones.
Me reí mucho cuando el "portavoz suplente" (al que se nombró por si acaso no daba tiempo llegar a "la titular"

) me contó que el día antes había recibido una llamada de Onda Cero y que le hicieron una "mini-entrevista" de esas de "aqui-te-pillo-aqui-te-mato".... ainssssss..... el miedo escénico hace estragos, eh?
Otro que salió hablando por las ondas fue nuestro Larcurius, en la misma mañana de ayer y mientras estaban "vampirizándonos"; decir que fue todo un placer la compañía de todos aquéllos que se acercaron al autobús desplazado a la Avenida de Felipe II, junto esos grandes almacenes que, para Mortadelo y Filemón, se llaman "El Tajo Anglosalón", ya me entendéis. Una mención especial a esa señora de 87 años que se acercó a preguntar: "Mire usted, es que he oído en la radio ayer hablar a un señor que decía que era por los vigilantes, y mi nieto es vigilante y yo quería ayudarles. ¿Puedo donar?". Muchas gracias por su intención; desafortunadamente sólo se puede hasta los 65 años... pero qué 87 años los de la buena mujer.... quién llegara a esa edad y en las condiciones que la vimos.
Hubo quien, en contra de su voluntad, se volvió a casa con las ganas, para quien no sea donante quiero decirles que antes te toman una pequeña muestra para ver el nivel de glóbulos rojos y te toman la tensión.... y ese compañero tenía la tensión un poquito alta..... el convenio, claro, que sube la tensión a cualquiera
Bueno, la imagen.... para que veáis cómo una "alérgica a las agujas" pierde "la virginidad de su brazo":

Eso fue después de perder mis 450 cc de sangre (fue más la aprensión que otra cosa), y luego pude compartir unos minutos con un afiliado con muuuucha implicación en uno de los sindicatos mayoritarios (no doy más detalles sobre su persona por no tener autorización ni ser relevante), donde comprobamos que casi todos pensamos lo mismo, pero lo que ocurre es que no nos dejan desde las cúpulas que alcemos la voz para dejarnos oir.
Fue una mañana muy bonita, tanto por el rato compartido con los compañeros como por el acto de solidaridad que llevamos a cabo. Y antes de que cada mochuelo se fuera a su olivo, un refrigerio y la "foto-recuerdo" con quienes quisieron posar para ella:

Saludos.